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martes, 9 de junio de 2015

TATUAJE BÁSICO







TATUAJE BÁSICO

Mejor hubiese sido
que lo dejáramos allí, amor, en el principio
de aquella fría noche, en aquella soledad
desigual a la de ahora, en la extranjería primera
de no estar junto a ti.

He perdido mi papel
en la luz y en la sombra de las calles,
y está la soledad, después de todo, tan ajena a mí
como yo estuve ajeno a ella.

Ahora sólo me queda
la cumplida ceniza de los años compartidos,
otra realidad, la esencia lenta de la ausencia
entrando a bocajarro por mi pecho reventado de
amor y de humo,
la huella, la luna y el átomo
irrompible del recuerdo, el mundo
que dejaste en mi frente
huidizo como un pájaro al que reclamó la mañana.

Ya no puedo recuperar
ni siquiera aquella sonrisa soñadora y solitaria,
porque está tu rostro en el mío, así
como el mío está en el tuyo,
detrás del de siempre, a fuego íntimo grabado.

Nunca ha estado más lejos
de la oportunidad de tenerte
esta constancia que tengo de ti.

¿Qué voy a hacer ahora
con todo este sol, si está el tiempo recorriendo
la llamativa oscuridad
de las habitaciones vacías,
                                         desconvocando
la costumbre de tus pasos y mi nombre?
¿Cómo decirle a los espejos
que ya no vendrás? ¿Cómo,
ahora que ya conocen el multiuniverso
de dos cuerpos abrazados, de dos alientos
con los que descreer mi muerte?

¿Cómo comprimir el encuentro con el mar
desde lo profundo hacia lo plano?

Mejor hubiera sido
que me dejaras allí, amor, en el principio
de aquella fría noche,

en la esperanza, en la inexperiencia,
de tener aún que encontrarte.

Abel Santos.
de TODO DESCANSA EN LA SUPERFICIE,
Ediciones Vitruvio, 2013




domingo, 29 de diciembre de 2013

LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO





LA ISLA

para Emili Vallhonrat


Tan sólo dos cosas me llevo a una isla desierta:

dos tazas de té.

Y como todo maestro sabe
sólo de una podré beber
para los días que me resten como náufrago.

Una es el odio. La otra es el amor.

Y al borde de la locura
tiraré los dos contenidos,
junto con mis espejismos,
a la gracia de las olas.

Y para cuando alguien me encuentre en esta isla
a su alrededor podrá ver
el mar
            el mar
que no puede dejar
                               de partirse
de risa,

de pie como un poeta Zen
-que no se ríe de la vida: se ríe con ella-,
en el momento de morir.

Qué broma tan salada.


Abel Santos.
Del libro Todo descansa en la superficie
(Ediciones Vitruvio, 2013)



 
Los restos del naufragio,
de Enrique Bunbury



jueves, 21 de marzo de 2013

PÓKER DE ASES


El cantante, Rafael Berrio


VE HASTA EL FINAL


Frente al espejo,
atrás quedaron las drogas,
las notas de rechazo a tus poemas
escritos en el lado opuesto al viento,
los filos de navaja al doblar
las esquinas de la boca del lobo,
los 12 años de autodesprecio.
Mira a donde has llegado:
eres ese ejemplar firmado de tu libro
que Iribarren le dio a Diego Vasallo                                                                  
en la barra del bar
donde actuaba Rafael Berrio;
y también los adjetivos de fuerza
y de profesionalidad
que te dio en privado
uno de los mejores escritores
de novela negra
tras una de tus lecturas.
Y aunque podría decirme a mí mismo:
«Ya puedes morirte tranquilo»,
todo poeta sabe que para morir en paz
tiene que ir hasta el final.


Abel  Santos
De TODO DESCANSA EN LA SUPERFICIE,
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2013 



El poeta Karmelo C. Iribarren



El cantante, pintor y poeta Diego Vasallo

martes, 6 de noviembre de 2012

LA MORALEJA




Retrato del poeta Charles Bukowski



EL ENCARGADO

bueno, de acuerdo, mira, esto es lo máximo a lo que pueden aspirar
los tipos como nosotros,
no hay más.

Charles Bukowski


Fue mi jefe en el almacén
de La Moraleja*, aquella mañana de derrota,
quien me hizo la pregunta inesperada
cuando confesé que no me gustaba demasiado el fútbol
y que mi pasión era la escritura:

-¿Eres un hombre sensible?

-Tan sensible como cualquiera que lo sea,
pero con un detalle:
soy receptivo al lenguaje oculto de la vida,
por ello me encargo de transmitir
lo que otros no pueden
a través de la función de las palabras.
Aunque no siempre funciona.

Pareció comprenderlo.
Algo brillaba en la superficie triste de sus ojos.

Uno se da cuenta,
tras empaquetar decenas de miles de relojes caros
(junto con tus emociones más profundas),
que el cliente no apreciará en el pedido
nada más que el lenguaje
de una estúpida y perfecta maquinaria.

Hay que seguir trabajando.


_______________
* La Moraleja, barrio de clase media alta situado en Alcobendas, Madrid.

Abel Santos, del libro TODO DESCANSA EN LA SUPERFICIE (Próximamente)



Charles "Chinaski" Bukowski, frente a su mesa de trabajo.



Final de la película FACTOTUM,
basada en los relatos del propio Bukowski.