lunes, 10 de diciembre de 2012

LITROS DE ALCOHOL CORREN POR MIS VENAS, JODER



El alcohol atrofia el cerebro


FLASH-BACK


La última vez que consumí cocaína

perder todo lo que había logrado
era como ver incontables granos de arroz caer al suelo
en una de esas parábolas taoístas
y que yo tenía que recoger echando mano
de una rápida esperanza.

Un trabajo demasiado sucio como para pasarlo tú solo.

Así que decidí hablar con los míos
(con el orgullo de no haber bebido
en las insufribles fiestas de verano) y presentarme
en el centro de adicción a sustancias:

-Necesito hora con mi psicólogo,
lo antes posible. -Le dije a la auxiliar de recepción.

-A ver... Será para el 18 de enero.

-¿El 18 de enero? Si estamos a 3 de diciembre...

-Sí. Pero con la Navidad se pasa rápido.

(Yo quería decirle
que cada vez hacen mejor la cerveza sin alcohol
y que aunque tu organismo esté limpio
tu mente sigue actuando
como si bebieras verdadera cerveza.)

Y tenía razón, y buena voluntad;
ella, no yo,
porque se pasa rápido

del límite.

Abel Santos, del libro TODO DESCANSA EN LA SUPERFICIE (próximamente)





Yo (Abel Santos) disfrutando de mi todavía durarera Época Azul,
es decir, bebiendo cerveza sin alcohol





Diario de un borracho, Enrique Bunbury







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