jueves, 13 de julio de 2017

YO TE DI MI SANGRE PARA QUE MI SANGRE SOBREVIVA




Yo te di mi sangre para que mi sangre sobreviva

Igual que quien sana su corazón roto
nunca se encerrará en el arrepentimiento,
yo te pertenezco, poesía.

No creo que tengamos que pelear ―dijiste―,
aunque a veces será inevitable.

Si no fuera por ti
que me salvas literalmente la vida
manteniéndome sobrio,
quizás pensaría que le vendí mi alma
al nombre abstracto equivocado
y que hubiera sido mejor
entregársela a la Música.

Pero desde que te escucho gemir
al tomarte entre mis brazos
únicamente eso es ya para mí la Canción.

Por eso nunca dejaré de escribir.

Soy algunos años más mayor, sí,
en cambio tú eres lo más grande.
Mi dolor se da la importancia,
hasta que de ti aprendo lo importante:

Sentados a la mesa,
sé que todo va bien cuando me pides un beso
y te hago llorar de tanto reír.

Porque un poeta triste es una contradicción.

Y la historia, mi vieja historia,
ya sólo es una mancha en el asiento
del tren del futuro.

Inédito
© Abel Santos
Todos los derechos reservados en CEDRO





martes, 4 de julio de 2017

LA EMOCIÓN NO SE HA IDO





LA EMOCIÓN NO SE HA IDO
(The thrill is’nt gone)

Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas, este libro de poemas de Abel Santos me ha llegado al alma desde el título, porque tengo a Chet Baker como músico de cabecera, no en vano el móvil me despierta cada mañana con una canción suya. The Thrill is gone. Tete Montoliu decía que para tocar una balada había que saberse la letra, pero no es lo mismo tocar que escuchar, porque para oír baladas de desamor no hace falta saberte la letra, porque son más de sentir que de entender.
A no pocos nos gustan canciones tristes en idiomas que no entendemos porque la voz y la música nos da pie a imaginar cualquier argumento. Como la lluvia que cuando cae tararea el mismo estribillo que esconde sin pretenderlo multitud de poemas y canciones nunca escritas, o como recuerda Abel Santos visita el lugar de la memoria donde viven las viejas canciones

Igual que el solitario
regresa siempre a las viejas canciones
cuantas veces he oído
esta lluvia
que empieza a caer


Cuando ves la letra traducida, por hermosa que sea, te produce desencanto porque tú te la imaginabas más triste, más lánguida, con más esperanza o con más desesperación. Bien, el traductor me dijo que The thrill is gone   es La emoción se ha ido.
The thrill is gone: Si eligiera esta canción de nuestro querido Chet Baker, querido para Abel, querido para Diego Vasallo –no en vano Las lágrimas de Chet Baker… son palabras prestadas de una canción suya que también pertenecerán ya para siempre a Abel Santos-, por sus lánguidas canciones y su nada lánguida vida donde le rompieron los dientes de una paliza por no pagar la heroína que debía y tuvo que volver a aprender a embocar la trompeta en su bello rostro que envejeció destentado hasta despeñarse  por el balcón de un hotel barato, no se sabe si porque se cayó, se tiró o le tiraron. Si eligiera esta canción para presentar este bello, tierno y dolorido libro de Abel Santos la pondría sin saber la letra, porque suena a Abel Santos, porque suena a las lágrimas que caen a piscinas doradas.


Si tradujese la letra = a La emoción se ha ido debería ponerle un no porque traicionaría el espíritu de los poemas que presentamos. Sería The thrill is’nt gone = a La emoción no se ha ido porque la emoción está aquí. La emoción destila como un arroyo en las páginas tras la portada de esta trompeta dorada, que más que una trompeta es una corona de espinas para el alma que sale por la boca, por los dedos, por aliento, por las palabras escritas que suenan a hondo suspiro cada vez que las lees.



Yo no nací escribiendo, sino llorando
y con mi primer llanto
ya andaba buscando el conocimiento.

Quizás por eso las lágrimas son las dos primeras palabras del título, Las lágrimas son la primera parte con sesenta y ocho poemas y La luz dorada  con solo uno, las lágrimas ganan a la luz por goleada de sesenta y ocho a uno o quizás solo son sesenta y ocho canciones de amor y un poema desesperado. Sesenta y ocho y uno, que son sesenta y nueve quizás porque el amor también, o sobretodo, se expresa con las bocas mudas.

Mas cabe decir
Que la literatura es una imagen
En sí misma
Que te habla más allá de la niebla
De uno mismo.

Porque este libro es literatura viva, la vida hecha literatura porque a partir de la experiencia personal en carne viva penetra más allá de la niebla de uno mismo. Nos habla del abismo de la tentación de la muerte vencida cada día, de sentir el dolor de seguir viviendo y sacar del pozo el agua humilde de la esperanza, y alzar el vuelo como un Ave Fénix dolorosamente herida pero superviviente y resucitada

Abel apresa la vida en esos sesenta y nueve poemas, se agarra a ella como se agarra al cuello de un caballo un jinete sin silla ni bridas. Galopa por la poesía como forma de vivir, sobrevivir y apartar de su pensamiento a la dama, la reina de las tentaciones y la reina de los venenos.

Así serpentea
la dama, la reina de los venenos.

-Una más, una más y seré tuya…
 Todo lo que se promete es mentira.
-Y seré tuya, tuya…   
No quieres saber
que la muerte te tutea ya con gratitud.








Y nos habla del dolor de la pérdida, del dolor de ser dejado

En tu ausencia

- y yo
 no lo sabía-,

si todos mis sentidos hablasen

seguro
que gritarían.

Y nos habla del dolor de dejar

Esa forma tan suya de amar: tenerte
dentro de su puño,
y cuando intentas respirar libre
te aprieta
mucho más fuerte.

Y todavía no sabe que ya no la amas,

Que ya no puedes.       

Es un libro de redención, en el fondo de domingo de gloria de resurrección, puesto que sabemos que Abel Santos ha vuelto de entre los muertos con su poesía viva, dolorida, pero en el fondo tierna como una balada triste en la que entra la luz por la ventana.

Que ya no seremos aquella canción entristecida
que en los primeros meses de ruptura,
sonaba en la coctelería casi vacía
 una mala madrugada de nochebuena.
Y dejo las palabras, las sombras, los silencios.
 y me atrevo con un poco más
de la luz que ahora me entregas.

Es una poesía desnuda, con la belleza de la desnudez, con la crudeza de la desnudez, sin sitio para esconderse en el adorno ni en el brillo efímero de la metáfora. La fuerza de la sinceridad, de la emoción y de la palabra a palo seco.  A Abel Santos, como a Blas de Otero, aunque alguna vez haya podido perder la voz en la maleza siempre le queda la palabra, la poesía de su voz personal.

Yo deseo volver al origen de las palabras;
amar la joven revolución de sus piernas infinitas
y soñar a su lado que soy Pablo Neruda.

A nosotros nos ha tocado soñar durante sesenta y nueve poemas que somos Abel Santos para sufrir, gozar, caer, levantarnos y en el fondo vencer.  Y en todo momento disfrutar como lectores de una emoción que no cesa. The thrill is’nt gone.
  

 José Luis Atienza   



viernes, 19 de mayo de 2017

ENTREVISTA CAPOTIANA A ABEL SANTOS

El periodista y escritor
Truman Capote, en 1959

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Abel Santos.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
El sitio donde se ama, que es la única salida de este laberinto.

¿Prefiere los animales a la gente?
Sí. Los perros me saludan por la calle; no puedo decir lo mismo de mis vecinos.

¿Es usted cruel?
Conmigo mismo sí, he cometido algunos errores insalvables y por ello soy autoexigente. Pero con los demás no soy para nada cruel, soy incluso condescendiente, aunque no apruebe su comportamiento.

¿Tiene muchos amigos?
Tengo unos cuantos y de los de verdad. Pero busco estar a solas, la mayor parte del tiempo.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Creatividad. Sentido del humor. Respeto. Sensibilidad.

¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Quienes me decepcionaron no eran amigos, tampoco enemigos. Sólo gente mediocre que se autocompadecían de los retos que medían su fuerza, talento o moral. 

¿Es usted una persona sincera? 
Soy transparente, no tengo ningún misterio. Mi rostro no puede disimular mis emociones.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
El tiempo ya está ocupado por el tiempo. Sólo queda crear (escribir, leer, escuchar música, respirar, besar, amar) una salida para escapar a tiempo del tiempo.

¿Qué le da más miedo?
No envejecer al lado de mi mujer.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La ternura, tan ausente en estos tiempos supuestamente liberales, pero que en realidad siguen escondiendo los sentimientos más profundos y la identidad. 

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Revisor en un tren de largo recorrido.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Soy amaxofóbico, y como no conduzco ningún vehículo, suelo caminar mucho.

¿Sabe cocinar?
No mucho. Sobrevivo.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Johnny Cash.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Tiempo. Es el dios más próximo y demostrable de la humanidad. Aunque hay cosas de las que ni al tiempo le está permitido hablar sobre los misterios de la existencia.

¿Y la más peligrosa?
Religión.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No. Aunque algunos se merecen la conciencia, la muerte que causa el arrepentimiento con los ojos bien abiertos.

¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Ninguna. Demócrata, en todo caso. Pero como no soy materialista ni ambiciono el dinero no tengo esa política personal.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Cómico.

¿Cuáles son sus vicios principales?
Después de haber sido adicto a las drogas durante 8 años ahora mismo mis únicos vicios son el tabaco, el café, la música, y la tranquilidad.

¿Y sus virtudes?
Soy un soñador al que se le han concedido importantes sueños a base de perseguirlos.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Pasarían ante mí todas las situaciones en las que elegí no dar un trago de agua.


Toni Montesinos GilbertEntrevista publicada originalmente en el blog
ALMA EN LAS PALABRAS


lunes, 1 de mayo de 2017

DE LÁGRIMAS Y ROSAS



El pasado domingo 23 de abril, Día de Sant Jordi, presenté mi nuevo poemario "Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas", en Casa del Libro Centro Comercial Splau, de Cornellá de Llobregat.
Fui acompañado de mis queridos camaradas Jesús Vera y Alfredo Segarra, que hablaron de mi vida y obra. Una amistad que comenzó hace cuatro años, cuando Jesús Vera, que trabaja en radio y otros medios de comunicación, hizo un vídeo-book de mi poema "La isla". Jesús Vera fue mi voz durante un tiempo, ya que decidí años atrás no recitar en público.
Al novelista Alfredo Segarra lo conocí al coincidir en una asociación de escritores a la que entonces pertenecíamos. De ahí salió otra profunda amistad.
Han estado siempre ahí cuando ha hecho falta, y como dijo mi editor Pedro Gascón cuando vino a Barcelona en noviembre, a la primera presentación que hice del libro, somos un grupo de autores muy cercano, cálido, amistoso. Y así fue esta vez en Casa del Libro.
Gracias al público asistente, que podría haber estado en cualquier otra parte ese día de Libros y Rosas, y que decidió acercarse a escucharnos.
De momento, nadie tendrá que ser mi voz.
Seguiré dando Lágrimas y Rosas.

Fuerte abrazo,
Abel Santos







El primero de mis poemas
que Jesús Vera leyó en radio, hace 4 años.

viernes, 21 de abril de 2017

RECITAL DÍA DE SANT JORDI


A la venta en librerías Casa del libro, El Corte Inglés, Amazon, La Central, La Isla de Siltolá, Agapea Libros, Chamán Ediciones Web, o pídelo en tu librería habitual.

También puedes adquirirlo este domingo 23 de abril, Día de Sant Jordi, en el recital que hago del libro a las 17h en Casa del Libro Centro Comercial Splau de Cornellá (Avenida Baix Llobregat S/N), y así charlamos, te lo firmo y te doy un fuerte abrazo.

Que la música no pare de sonar.



VE HASTA EL FINAL

Frente al espejo
atrás quedaron las drogas,
las notas de rechazo a tus poemas,
los filos de navaja
al doblar las esquinas
de la boca del lobo,
los 12 años de autodesprecio.
Mira adonde has llegado:
eres ese ejemplar firmado de tu libro
que Iribarren le dio a Diego Vasallo
en la barra del bar
donde actuaba Rafael Berrio,
y también los adjetivos
de fuerza y de profesionalidad
que te dio uno
de los mejores autores
de novela negra
tras una de tus lecturas.
Y aunque bien podrías decirte a ti mismo:
"Ya puedes morirte tranquilo",
todo poeta sabe que para morir en paz
tiene que ir hasta el final.

Abel Santos

domingo, 2 de abril de 2017

LA DESCONOCIDA





LA DESCONOCIDA


La joven extranjera
que le preguntó a otro tipo
—no muy distinto a mí—
cómo llegar al centro,
donde yo sé que alguien
te esperaba.
                    (Entre mil poetas
y un solo poema.)
                                Pero tú
―que eres todas ellas―
te vas, te vas
y no recuerdas
este instante, este día

que yo no podré olvidar.


Inédito
©Abel Santos
Todos los derechos reservados en CEDRO

domingo, 19 de marzo de 2017

ESENCIA, 1998


Sois muchos los que me habéis pedido a lo largo de estos años leer algún poema de mi primer libro publicado en 1998 Esencia. Yo contaba entonces con tan sólo 22 años, y mi escritura era diferente. Sólo decir que debo mucho a aquel libro romántico, religioso y hasta conservador. Hoy, casi 20 años después, tengo la idea de reeditarlo, ya que el amor me ha devuelto a mi esencia, la que perdí, como ya sabéis, con mi época de excesos y escepticismo.
Este libro estaba pensado para aquellas personas que luchan por algo más que gloria o fortuna, personas que como yo, de nuevo, buscan las esencia de las cosas.
Espero sea de vuestro agrado este poema que abría el libro.






SEÑOR

Estás en cada cosa que yo toco
y en cada vida y muerte que yo veo.
Fernando Gutiérrez


Señor, vives en los nacimientos de los niños,
en la paz y en la sangre derramada,
vives en las llagas descalzas de los mendigos
que no giran llaves de puertas blindadas
o en los huéspedes de la guadaña
que se ahorcan en las jeringas.

Vives, día a día, en nuestra rosa
y también en nuestras espinas.

Vives, y eres un centinela sensible
que trasnocha en los hospitales,
que nos auxilia en las autopistas,

Sé que estás latente
en este mundo incoloro de individuos sin decoro,
con sabiduría incolora;
y que el mero hecho de mencionarte les incomoda.
Pero yo, oh Señor, te imploro,
te imploro el porqué de este pan mío
que madruga y bosteza
en el esfuerzo de los lunes enronquecidos.
Te imploro la solución al jeroglífico
de tu gracia y existencia.

Sé que eres mi padre más definitivo
aunque no encuentre
solución para tu nombre en mi pálida frente.

Pero vives. Y miro el reloj como si fuera
la bola de cristal de un adivino,
y te siento cada vez más vecino
en estos cuatro días de infancia,
adolescencia, madurez y muerte.

Señor, vives  en lo terrible y en lo divino.

Abel Santos,
de ESENCIA (Ediciones Az, 1998)