viernes, 26 de enero de 2018

LA LLUVIA ES UN BUEN LUGAR DONDE ESCONDERSE





La lluvia es un buen lugar donde esconderse


Y llegó nuestro primer malentendido.

Hay innumerables tipos de males o malestares, pienso,
pero sólo hay una salud.

Benedetti lo dijo antes y mejor:
«Un hombre alegre es igual a todos
en el coro de hombres alegres.
Un hombre triste no se parece
a ningún otro hombre triste».

Y todo por una tontería,
porque mi día de hoy ha sido confuso y desafinado.

Nos sentamos en silencio en un banco de la calle,
no muy lejos de la sala de Urgencias.
Me abrazo a ti. Se me escapan algunas lágrimas.
Y justo, empieza poco a poco a llover,
como solo puede hacer coincidir la poesía.

No quieres salir de allí.

Me dices: —Si mañana en el trabajo me preguntan,
¿pero cómo cogiste este catarro?,
les diré que sentada en un banco con mi chico,
escondidos al otro lado de la puerta de la preocupación,
dándonos cariño bajo la lluvia.

Empiezan a caer de mis ojos gotas de alegría.

Sonrío, como aquellos románticos
de La canción francesa en los años sesenta:
Gilbert Bécaud, Charles Aznavour...

Me devuelves a mi lugar en la coral de los ángeles.

Y es que el amor siempre nos define,
igual que un detalle entra
en un prejuicio y lo desarma.

©Abel Santos






domingo, 7 de enero de 2018

LA PALABRA




La palabra
Y en esa antigua guerra en que el relevo
de la vida es la vida
pierde acaso la muerte una batalla.

Vicente Gallego



Me encantan los lugares vacíos
porque en ellos uno sólo tiene que preocuparse
de su propia cabeza hueca.
Por eso amo los escenarios y las páginas en blanco.

Entre cielo e infierno está el vacío,
y en ese vacío, el arte.

Entramos en el bar donde se celebra
el Slam de Poesía del Baix Llobregat
en el que esta noche participas.
Y una canción resuena en mi cabeza:

El mismo bar. Distinta gente.
Las mismas cosas en un lugar diferente…

Aunque eres joven,
aún no has terminado tu poema
y nuevas generaciones de poetas
ya esperan detrás de ti, y no los ves venir,
y no les hueles ni el humo; este humo tan parecido
al que yo tuve en su momento
adueñándome de la vida,
cuando estrenaba mis primeros recitales
y publicaba las primeras páginas de versos.

Te han eliminado en la primera ronda
―te digo, de camino a casa―,
pero sigue, inténtalo otra vez, y recuerda:

El juego de las palabras sólo es un juego
en cuanto creemos que ganamos algo distinto:

Los poetas de slam
luchan contra las risas sordas
que llegan del fondo de la barra.
Los poetas de libro
luchan contra la sonrisa irónica
en las librerías del silencio.
Escribir hablando. Hablar escribiendo.
Los dos actos, amor, son lo mismo:
La lucha. La poesía.
Y en el centro de todo, la palabra.

Dos movimientos distintos
del mismo péndulo.

© Abel Santos
Todos los derechos reservados en CEDRO



jueves, 4 de enero de 2018

CUENTO DE INVIERNO




CUENTO DE INVIERNO


Hoy es un día
de mediados de enero,
limpio, soleado,
de entrañable calor.

Imagino que es marzo;

que va a anochecer más tarde,
como al principio
de nuestro amor.



Abel Santos
(de LAS LÁGRIMAS DE CHET BAKER
CAEN A PISCINAS DORADAS
(Chamán Ediciones,
1a edición octubre 2016;
2da edición junio 2017;
prólogo de Diego Vasallo)








jueves, 7 de diciembre de 2017

EL OTRO HOMBRE


EL OTRO HOMBRE

Por muchas veces que yo vuelva

-y siempre volvía y lo intentaba
creyendo ser
el mismo hombre-,


ya nunca serás
aquella
que mis recuerdos aman,

la que abrió mi corazón,

un nuevo día
en la ciudad de los errores,

y la puerta
de la que creí
mi casa.


martes, 5 de diciembre de 2017

ALAS EN LAS CICATRICES



Alas en las cicatrices


Dejar la casa a oscuras y dar un portazo
no consigue cerrar la discusión.

Y hablas solo por la calle.

Que si el perro que soñábamos tener
nos está quitando el sueño…

Que si apenas pasamos tiempo juntos…

Que si no hay dinero…

Te reflejan
los escaparates a media luz, los libros
de la tienda de segunda mano
donde te paras, a tomar aliento,
y susurras aquellos versos
donde Juan Ramón Jiménez grita:

―¿Qué hago aquí respirando
si ya se ha marchado mi vida?

No será la primera vez, lector,
que escuchas a alguien hablar solo.
A ti también te cogió de la mano Dios
entre las dos orillas de la soledad.

Y entonces recibo su mensaje
y yo también me digo: ―¿Dónde estás?

No importa que todo ha cambiado,
que ya no exista lo que me hacía feliz,
si lo verdaderamente extraño
es cuando las cosas no cambian;

y mis alas nunca olvidan cómo cicatrizar.

Y con alas en las cicatrices
voy hacia el encuentro de esa locura
que nunca falla, que siempre deja
mejor sabor de boca que la razón,

que la razón por la que peleamos,
mi amor.

©Abel Santos
Todos los derechos reservados






jueves, 24 de agosto de 2017

TENGO QUE ABRIRME PASO EN UN PERFUME

La tumba de los luchadores,
de René Magritte


Tengo que abrirme paso en un perfume


Este verano promete ser igual
que el verano pasado.

¿Lo recuerdas? Los dos creíamos
que iba a quedarse entre nosotros dormido
y, en cambio, despertó nuestros sentimientos.
Y ha vuelto a hacerlo.
Aunque este mes de julio huele
perfectamente distinto.

Ahora nos habla como a un solo ser.

Nos dice:
Tienes que abrirte paso en un perfume.
Pero, no corras, que los segundos
no van a desaparecer
.

Luego parece que se duerme.
Sin embargo, sigue haciendo cosas tan interesantes
como las que hacen los durmientes:
por ejemplo, cantar, sonreír, abrazarnos
durante el sueño del tiempo.

Este verano ya no se esfuerza
en ser como el verano pasado.
Eso es imposible. ¿Recuerdas porqué?

Porque hay hechos
de los que ni al todopoderoso tiempo
le está permitido hablar
sobre los misterios de la existencia;
de repetirlos dos veces
ya ni hablemos.

Por tanto, hay que olvidar el pasado
y estrenar juntos otro perfume.

La belleza, como el presente,
siempre tiene la razón;
y si no se le da razón o belleza.


©Abel Santos
Todos los derechos reservados en CEDRO



I won´t back dowm (no retrocederé),
de Johnny Cash

jueves, 13 de julio de 2017

YO TE DI MI SANGRE PARA QUE MI SANGRE SOBREVIVA




Yo te di mi sangre para que mi sangre sobreviva

Igual que quien sana su corazón roto
nunca se encerrará en el arrepentimiento,
yo te pertenezco, poesía.

No creo que tengamos que pelear ―dijiste―,
aunque a veces será inevitable.

Si no fuera por ti
que me salvas literalmente la vida
manteniéndome sobrio,
quizás pensaría que le vendí mi alma
al nombre abstracto equivocado
y que hubiera sido mejor
entregársela a la Música.

Pero desde que te escucho gemir
al tomarte entre mis brazos
únicamente eso es ya para mí la Canción.

Por eso nunca dejaré de escribir.

Soy algunos años más mayor, sí,
en cambio tú eres lo más grande.
Mi dolor se da la importancia,
hasta que de ti aprendo lo importante:

Sentados a la mesa,
sé que todo va bien cuando me pides un beso
y te hago llorar de tanto reír.

Porque un poeta triste es una contradicción.

Y la historia, mi vieja historia,
ya sólo es una mancha en el asiento
del tren del futuro.


© Abel Santos
Todos los derechos reservados en CEDRO