domingo, 20 de diciembre de 2015

CRECE EL CREPÚSCULO

Fotografía de Javier Salvago


CRECE EL CREPÚSCULO

Antes yo era un hombre ebrio y crepuscular
que crecía hacia las sombras.

Mi corazón
—pese a tener muchas calles, bares,
estaciones y casas—
era una dirección desolada, un solo vaso
comunicante, siempre ocupado
con el olvido o la locura
cuando me llamaba el amor.

Ahora soy un claro ejemplo de sobriedad.

Mis ojos saben
que cada uno crea su monstruo.
Y el humo del cigarrillo
todo el tiempo me registra
con la misma oración:

«Si llevas algo más será mejor que me lo digas,
y lo haré desaparecer».

Me he perdido
tantas cosas buenas por estar sobrio,
luchando sin tregua
contra mis viejos demonios.

Pero crece el crepúsculo hacia la luz,
mis botas nuevas siempre están sucias,
y sigo buscando lo mismo:
A ella. El perdón. Mi sitio.

La tranquilidad.

©Abel Santos
de la antología conmemorativa a favor de la asociación
Tots Som Santboians,
próximamente en Ediciones Círculo Rojo



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